la historia del espejo.
Es una pequeña historia de la que espero aprendais algo. O sea, algo intrascendente y obvio como los libros de Pulo Cohelo pero gratis.
El sábado Naila y yo fuimos a comprar cosas para el baño; un toallero, un carrito, unas cestas...y un espejo.
Un espejo fantástico y en oferta.
Estabamos contentos.
Por la noche fuimos al cine, volvimos al piso, nos achuchamos un poco...y a eso de las dos de la madrugada Naila me dice con ese tono irresistible entre disculpandose y divirtiendose "que se va a poner a montar las cosas".
A las dos de la madrugada.
Yo le digo que vale.
Ella salta feliz de la cama y empieza a desembalar y a sacar un montón de piezas metálicas de las cajas.
Al principio yo la observaba divertido.
Montó el toallero con gran habilidad.
Después empezó a montar el carrito pero yo ya estaba demasiado somnoliento como para apreciar su habilidad técnica o su entrega para que tengamos una casa cada vez mejor.
Entre sueños yo la oía montar,desmontar,quejarse,levantarse,ir, venir...
Y entonces un golpe y una queja.
Yo me sobresalto.
La voz de Naila en la oscuridad.
-Tengo una mala noticia.
-¿Qué pasa?
-El espejo.Lo he ido a poner sobre la encimera y lo he golpeado.
_No pasa nada...compraremos otro.
-No hace falta de verdad.Ven a verlo.
-Ya lo veré mañana...
-Por favor..
Me levanto casi dormido.La luz del baño me parece cruda y hostil.El espejo tiene un golpe sin importancia en una esquina.
-Esto no se puede dejar ahí-digo yo.
Naila me mira con tristeza.
_Lo siento...
-No pasa nada.
Noto que se siente culpable,pero en el fondo soy consciente de que no tiene ninguna importancia y de que en cualquier caso lo único que puedo hacer es estarle agradecido.
Pero me noto un poco irritado.O sea, bastante picado.
-Por qué no me avisaste para que te ayudara con el espejo?`-pregunto.
Es una pregunta absurda.Yo podía haberla ayudado sin que ella me lo pidiera,pero es que....odio montar cosas. Asi que en el fondo me siento culpable por ser tan perezoso y canalizo esa culpabilidad de forma equivocada.
Volvemos a la cama.
Esa noche naila estaba bellisima.
Y yo estaba bastante gilipollas.
Adopto mi actitud de dignidad masculina.
Ella me dice que ese espejo hablará de nosotros que es ya más nuestro que nunca.Yo insisto en que hay que cambiarlo y repito que no pasa nada mientras de vez en cuando suspiro ostensiblemente para que ella se de cuenta de que el maldito espejo no se me va de la cabeza. Y le doy la espalda para dormir alejandome un poco más de lo normal.Para mi desesperación Naila empieza a dormirse como si nada así que empiezo a hacer ruiditos y a levantarme al baño de vez en cuando para que se de cuenta de QUE NO PUEDO DORMIR.
Una parte de mi se sentia ridícula,pero es que yo soy así. Ya maduraré, supongo.
En cualquier caso al amanecer veiamos las cosas de otra forma.Despertarme a su lado reafirma mi creencia de que estar vivo es maravilloso. La miro. Un poco más tierna de lo normal,sonriente, comprensiva.
Hablamos del espejo y de lo tontos que somos.Nos picamos un poco mutuamente y al final me doy cuenta de que esa fisura en el espejo está llena de sentido y que es una lección.
La noche del domingo dormí ya en C., sin ella, igual que lo haré hoy.
Y cuando me acosté en C., antes de que hablaramos un poco antes de dormir, vi con toda claridad que había sido un estúpido. Que cada minuto a su lado es único, precioso, irrepetible, que su cercanía en la noche es un bálsamo contra todos los errores de este mundo.Y la eché mucho de menos.Y oir su voz esa noche fue un regalo.
Asi que espero que llegue la noche del viernes para poder abrazarla toda la noche, para ver su reflejo en ese espejo golpeado que simboliza sencillamente que no hay nadie más rico en el mundo que yo y que a veces las pequeñas imperfecciones de las cosas nos recuerdan lo frágil y valioso de lo que nos rodea.
Es una pequeña historia sin importancia.Pero si tienes a alguien querido cerca de ti,dale un abrazo y da las gracias por todos y cada uno de sus fallos o equivocaciones porque no encontrarás nada mejor en el mundo.
Me encanta ese espejo.
Eso sí....también me podía haber avisado antes de colocarlo ella sola¡¡¡Pero es que no eran horas¡¡¡

Naila dijo
jajajajajaja. Eres muy tierno cariño. Escucharte el domingo noche, tan feliz y tan seguro de que el incidente del espejo nos hacía crecer y nos acercaba más aun... fue tan placentero... tan cercano y tan vivo... me sentí muy afortunada. Tal como soy.
Ay si llego a saber que estabas tratando de picarme el sábado por la noche... me hubiera dormido antes :P
jejejjejejejeje, qué capullito más rico eres!
A mí también me encanta ese espejo.
1 Abril 2008 | 08:59 AM