nuestro hijo
El 7 de octubre nació nuestro hijo.
Es extraño. Observo la pantalla en blanco intentando explicar con palabras tantas cosas, tantas sensaciones....
Anoche llovía. La habitación estaba en penumbra, Susana ya se había dormido aprovechando que el peque nos estaba dando una pequeña tregua. De vez en cuando hacía algún ruidito, como si estuviera soñando o a punto de despertarse.
Yo no podía dormir a pesar de que hoy me tocaba al fin volver al instituto.
Sentía en ese momento que había un equilibrio, una armonía en todo aquello, que me superaba, me trascendía. Uno no debería escribir ni hablar del amor a la ligera, porque las palabras pueden gastarse por el mal uso. Sin embargo, siempre he sabido que la chica que dormía anoche a mi lado es la que me da la plenitud, la calma,la alegría, la complicidad. Son ya más de dos años con esa certeza, y de todo eso ha nacido nuestro hijo. Un regalo, un desafío, una oportunidad, toda la posible bondad del mundo en sus ojos abiertos y expectantes. No es la promesa de un mundo mejor; es un mundo mejor.
Seguimos siendo los mismos. No necesitabamos un niño, por eso ahora nos es tan imprescindible. No ha venido a suplir ninguna carencia, por eso ahora llena todos los espacios. Le hemos dado la bienvenida al mundo y a su casa con el compromiso de darle una vida feliz en compensación por toda la felicidad que él ha traido.
Es divertido. Por encima de todo es muy divertido. Uno no aprende cómo ser padre, simplemente actúas, te adaptas, lees sus gestos, moldeas y eres moldeado.
Los dos tenemos suerte; la mejor madre del mundo está a los mandos de este barco.
Observo a Susana, enamorada de su niño, tan sensible, sensata, preocupada, serena, alegre, estresada, relajada, segura de sí misma, asustada y valiente, y me digo que no importa lo desastre que yo pueda ser, que con ella a mi lado todo irá bien. Suelo decirle a menudo que la cuidaré siempre, pero yo sé quién cuida a quién. Y ahora encima tiene trabajo doble. Esta es mi forma de dar las gracias.
Y respecto a mi hijo.
Que sea feliz. Que tenga una infancia como todos niños deberían tener, que le gusten los libros, las películas, que tenga buenos amigos, que conozca las chicas(o a los chicos, glups¡) que le vuelvan loco de alegría o de disgustos, que entre el placer y el dolor tenga mucho más de lo primero, que piense por sí mismo, que eliga creer o no creer en Dios o en los dioses que le apetezcan, que no se deje seducir por el fanatismo, ni sea sectario ni dogmático, que sea honesto, que sea educado, que por encima de todo no haga caso a su padre pero sí a su madre.
Yo haré lo que pueda. Por ahora los días pasan, cada vez nos conocemos mejor. Cada día todo es mejor.
Es un niño estupendo. Se merece que la vida le trate bien. Tiene buenas cartas para empezar a jugar, un hogar donde es amado y cuidado, donde se celebra su existencia como un pequeño milagro.
Así están las cosas en mi vida en esta desapacilbe mañana de octubre del 2009.
Nunca han estado mejor, y sé que como cantaba Sinatra, lo mejor está todavía por llegar.


Taomalo dijo
resulta que he estado un montón de días por tu pueblo con una botella de tu vino favorito para celebrarlo, y el día que te la quería dar no tenía tu teléfono. Asi que mira as ver como y cuando lo celebramos
22 Octubre 2009 | 12:55 PM