un antropólogo en marte
Leyendo a Oliver Sacks he sentido algo parecido a lo que siento con stefan zweig.Son personas que me reconcilian con la humanidad.
En este libro sacks nos presenta siete historias de pacientes a los que ha tratado o cuya vida ha estudiado, y lo hace desde la perspectiva de que ningún ser humano puede ser reducido a la enfermedad que padece.
A través de un artista ciego a los colores, de un cirujano con sindrome de tourette o de una autista que da clases de zoología, Sacks nos enseña a ver el mundo con los ojos de los demás, a explorar los límites de la normalidad y de lo patológico, a penetrar en el insondable misterio de la mente humana con la mirada libre de prejuicios.
¿Cómo no sentirse fascinado por el pintor Franco magnani, obligado obsesivamente a pintar una y otra vez con una memoria perfecta el pueblo de su infancia,Pontito, para preservarlo de los estragos del tiempo y del olvido?
¿O como no sentirse cautivado por stephen wiltshire, el niño autista cuyas dotes como dibujante son asombrosas y que le sirve a sacks para explicarnos los enigmas de los llamados idiot savants?
Pero posiblemente el libro alcance su cima con la historia conmovedora, profunda, humana, de Temple grandin, una autista que ha sabido iluminar la oscuridad de su condición para que la entendamos, para que nos asomemos al laberinto de una mente consciente de sus limitaciones(que incluyen una renuncia al amor o al sexo) y orgullosa de sus talentos, pero cuya incapacidad para empatizar con los demás o entender las relaciones sociales la convierten en la verdadera antropóloga en marte del libro?
No me resisto a transcribir aquí el final de ese capítulo, cuando temple lleva a oliver en coche para dejarle en el aeropuerto después de haber pasado dos días juntos y le dice a él:
"-.....Me gusta pensar que aunque no haya vida después de la muerte, en el universo queda cierta huella energética...Casi todo el mundo transmite sus genes.Yo puedo transmitir mis pensamientos, o lo que escribo...eso es algo que me preocupa mucho.-Temple, que estaba conduciendo, de pronto vaciló y lloró-He leído que la inmortalidad reside en las bibiotecas.No quiero que mis pensamientos mueran conmigo...Quiero haber hecho algo.No me interesa el poder ni amasar montones de dinero.Quiero dejar algo a la posteridad.Quiero realizar una contribución positiva, saber que mi vida ha tenido un sentido.En este mismo momento, estoy hablando de cosas que son la esencia misma de mi existencia.
Me quedé de piedra.Mientras ella salía del coche para despedirme, dije:
-Voy a darle un abrazo.Espero que no le importe-la abracé y (creo)ella correspondió a mi abrazo".
Y así termina el libro.
No creo que tenga sentido que yo escriba una sola línea más.