invisible
Paul Auster.Omnipresente en este blog desde hace un tiempo, desde que me reencontré con su magia en "El libro de las ilusiones", "Un hombre en la oscuridad" o "La noche del oráculo".
Y ahora, de nuevo, reafirmando mi admiración por un tipo que me ha dado tanto, que me sigue dando tanto.
Y lo sé, durante un tiempo el declararse admirador de Paul Auster se había convertido casi en una pose snob.Tal vez esa fue una de las cosas que me distanció de su obra.Y sí, soy consciente de que Auster alimenta en parte esa pose, que sus novelas a veces pecan de cierta afectación.
Pero lo importante es que tras la pose hay un mundo.
Un mundo de verdad, un autor que indaga en los mecanismos de la ficción, cuyas novelas son sencillas en la forma e inagotables en el fondo, herméticas y autoconscientes y a la vez libres, humanas, emotivas, vivas.
O al menos así es "Invisible", casi un compendio de obsesiones austerianas, una especie de novela de tesis disfrazada de novela de intriga,de libro de memorias, de ensayo sobre el paso del tiempo y la ficción como improbable catarsis., con personajes que se encuentran o se desencuentran pero cuyas vidas solo se nos enseñan a través del espejo deformante de la literatura, de lo que ellos escriben sobre sus recuerdos,nos mienten, nos manipulan, nos emocionan, nos deslumbran, nos hacen olvidar quién es el invisible demiurgo que mueve los hilos ante nuestros ojos hechizados.
Paul Auster.
Pero tranquilos.No estamos ante literatura gris y sesuda.Hay romance, emoción, intriga, suspense, melodrama, sexo, ternura, amor.Vale que la vida y la literatura no son lo mismo.Pero a veces, con novelas así, se parecen muchísimo.
Gracias señor Auster.
Tao dijo
A mi Paul Auster no me gusta. Pero su hija... ay omá, a esa le escribía yo una novela sí, o dos.
2 Marzo 2011 | 06:35 PM