las almas nómadas.
Comentar los libros que otro ha escrito es una osadía. Nada tan fácil como criticar. tal vez por eso en este blog casi siempre escribo de libros que me han gustado.
Sin embargo, soy consicente de que de algunas cosas debería abstenerme de opinar.
La poesía,por ejemplo.
No soy un buen lector de poesía. Quizá mi pobre alma de prosista no sea capaz de acceder a los misterios del lenguaje poético, y por pereza o prudencia, suelo mantenerme lejos de lo que no entiendo.
Por otra parte, escibir de la obra de un amigo lleva ímplicito el riesgo de caer en el elogio desmedido o el sentimentalismo pelota.
Y mi problema es que quiero escribir de un libro de poemas escrito por uno de mis mejores amigos, por un tipo al que quiero mucho.
Pero soy honesto. A estas alturas de pocas cosas puedo presumir, pero una es que no necesito decir lo que no siento y tampoco necesito callarlo.
Dicho esto, valor y al toro.
"Las almas nómadas", XXVI Premio de Poesía Hiperión, obra de un tal MIguel Salas Díaz, es una colección de poemas en los que yo veo varias cosas.
Veo el talento paciente de un alquimista que pule cada verso hasta encontrar en cada poema la pepita de oro que resplandezca. Y la encuentra.Él sabe que la encuentra.Intuyo que muchos versos quedaron en el camino, experimentos frustrados y frustantes. Pero este tipo tiene que ser honesto. Sabe que le respetamos mucho para hacer trucos de magia con los adjetivos.
Veo una visión de lo cotidiano capaz de captar en un momento preciso todo lo trascendente que hay en los instantes fugaces, o lo fugaz que hay en la trascendencia con la que arropamos esta existencia posiblemente absurda. Tal vez sorprenda, o me sorprenda, la presencia de la muerte en muchos poemas, la melancolía de quien sabe que esto es una enfermedad irremediable, la lucidez dolorosa de un treintañero que mira a la cara al viejo que habita paciente en su interior, compensada tal vez por la aceptación tranqula del hombre más viejo del mundo, "mascarón de proa de los vivos".
Y digo que me sorprende porque Miguel Salas es, permitidme que desvele el misterio, un cachondo mental, alguien creo que aceptablemente feliz y que se lleva bastante bien consigo mismo.¿ Qué es lo que no sabemos Miguelón?
¿Qué más veo?Veo historias, y aquí, mísero de mí, es donde el libro me atrapa irremediablemente. Porque ese Papa a punto de dar su último mensaje al mundo, ese opositor de alma marchita trazando el audaz plan de hacer reír a una bibliotecaria sabiendo que algo así puede ser el desafío de una vida, ese noctámbulo testigo de la alegría de unos cuerpos que nunca poseerá, en fin, esa galería de personajes con su pequeña gran historia contada en unas pocas líneas, eso, amigos míos, es literatura, y es verdad.
Así que hacedme caso y comprad este libro.
Quién sabe si de esa forma todos estaremos invitados al funeral de un leproso africano, en el que seremos parte de los desconocidos que celebraremos la vida y todas las cosas buenas que la acompañan.
Como los buenos poemas.
O mejor aún, como los buenos amigos.
Miguel dijo
¿Qué decir? Gracias, amigo, yo también te quiero mucho, y me alegro de que el libro te haya gustado. Reunirnos fue un placer, y espero que se repita pronto. A ver si pronto soy yo el que reseña en mi blog tu libro de cuentos.
¡Un abrazo!
22 Julio 2011 | 01:09 PM