piraña 3D
Piraña 3D no es un remake de la entrañable peli de Joe Dante. Piraña 3D es a esa peli lo que la pornografía al erotismo.
Dicho esto, a veces es porno softcore, pero a veces es capaz de desatar la lívido del espectador más frígido y circunspecto, a la vez que indignará a los puritanos defensores del cine como un arte serio para gente sensata.
Bienvenidos a la fiesta sangrienta en la que gore y tetas encuentran la perfecta sintonía; al fin y al cabo, hasta el hueso todo es carne. Piraña 3D es en definitiva la esencia de lo que un espectador espera ver en una serie B; tias buenas y gore explícito. Lo malo es que el peaje a veces es muy caro, algo parecido a la coartada intelectual de los que dicen que les gusta el porno con argumento. Por ello tenemos que tragarnos varios minutos de personajes que no nos importan, el toque romántico y los inevitables críos para dar cierta consistencia dramática a lo que debería haber sido pura basura sin pretenciones.
Pero no seamos quejicas; los buenos momentos de Piraña 3D son fabulosos, sangrientos y desvergonzados, y además, todo lo que le pasa al personaje de jerry o´conell es memorable, incluyendo el destino final de su pene, eructado a la cara del espectador por un piraña que parece ser más consciente que el director de la peli de la clase de mejunje fast food que los espectadores estábamos pidiendo a gritos. Mordiscos, chorradas, violencia gratuita y anatomía femenina escabechada o sin escabechar, pero con muy poquita ropa.
Así que Piraña 3D podía haber sido un sueño hecho realidad, pero se queda a medio gas, aunque cuando pisa el acelerador del desmadre sí se acerca a ese ideal imposible, a esa utopía del fan del género; la súper serie b de gran presupuesto y nula decencia que nos lleve al nirvana del entretenimiento idiota.