CUJO
Cujo es para mí una de las grandes novelas de Stephen King. Sencilla y directa en principio como la dentellada de un perro, pero con más cargas de profundidad de las que posiblemente el propio King estaría dispuesto a admitir.
Novela de precisión que cierra su mandíbula de forma inclemente sobre el lector, el perro san bernardo convertido en un asesino actúa a varios niveles; encarna el terror primario e instintivo, el miedo al dolor, a ser violentamente atacado por un animal.Nuestros miedos primitivos encuentran su eco en las páginas de esta novela.Pero Cujo es también un arquetipo, es la locura y el caos sembrando el pánico y la tragedia en un entorno normal. Es el monstruo del armario al que teme el niño protagonista. Es el monstruo que sus padres le dicen que no existe. Pero King sabe la verdad.Existe. Está fuera del armario. Y además, Cujo era la metáfora de una relación de pareja dinamitada y virulenta cuya principal víctima era el hijo. Todo ello sin engolar la voz, construyendo una narración diabólica en su habilidad para crear un clima sofocante, claustrofóbico, denso y dramático.Una de esas raras obras de terror en la que no estás deseando que alguien muera sino que alguien se salve.Hay que ser muy bueno para conseguir eso.
Bien, la cuestión es que no he visto la peli que se hizo en el 83 hasta ahora. Cosas que pasan.Uno no puede ver todas las pelis de terror que existen.Estoy en ello.
¿Y bien, qué pasa con Cujo, la película?
Pues que es una grata sorpresa. No pertenece a las grandes adaptaciones, no es Misery o Carrie oEl resplandor, pero está por encima de otras adaptaciones del universo king a la pantalla.
Es lo que es. Artesanal, ochentera, honesta. Transparente y sencilla como lo era el cine comercial en esa época dorada del cine de consumo. Bien narrada, sin personalidad autoral.Ni falta que le hace. Es fiel al libro dentro de lo que cabe, porque al final no se atreve a alcanzar los niveles de crueldad y desolación de la novela, pero eso era de esperar.
En definitiva, una gozada que activa los resortes nostálgicos a los que apelaba la reciente Súper 8 de J.J Abrams. Antes el cine popular era así.
Y aprovecho para reivindicar a la gran Dee Wallace Stone, una gran actriz nunca reconocida por el pecado de haber sido fiel a nuestro género favorito.Pero en fin, una actriz que ha aparecido en "las colinas tienen ojos", "critters", "aullidos" o "Cujo", y que fue la madre de Eliot en "ET" merece toda nuestra admiración. Desde ya la nombro la Meryl Streep del cine fantástico.
Y nada más que decir.
Si odias los perros, ésta es tu película.
Y si eres un loco de la cultura popular, recuerda que fue viendo Cujo cuando Joey se dio cuenta de lo que sentía por Rachel. Sabeis de lo que hablo?