Dos fuerzas contrapuestas actúan en el espectador de Moonrise Kingdom.

Por un lado la inevitable sospecha ante un producto que viene bendecido por el establishment cultural, que parece haber dictaminado que Wes Anderson es el director al que todos tenemos que admirar por decreto, el paradigma de lo cool en una sociedad ansiosa por cambiar de tendencias, el nombre que todo snob debe tener preparado para demostrar que merece pertenecer a la tribu.

Bien, yo solo he visto de Anderson "Viaje a Darjeling" y me gustó bastante, pero entre la nueva hornada de directores americanos sección gafapastas-indies, para mí el genio verdadero es Paul T. Anderson, y la obra magna es "Magnolia".

Y junto a ese prejuicio inicial uno debe admitir que desde el principio "Moonrise..." ofrece un recital de buen cine, que su director posee un mundo visual propio y una poesía peculiar, a veces demasiado obvia, entre la ternura y el kistch, una mirada candorosa y amable y un portentoso talento como director. Sin embargo, su excesiva vocación arty, su naturaleza cool proclamada cada minuto, su búsqueda de complicidades gafapasta...todo eso acerca a Moonrise Kingdom a lo que podríamos llamar una película simulacro. Es decir, esta historia de amor entre dos niños podría haber sido una honesta y sensible peli ochentera dirigida por algún artesano como Richard Donner, y entonces ni de broma abriría el festival de Cannes ni gozarïa del beneplácito de los suplementos culturales y de tendencias. Pero a lo mejor sería mejor película, no lo sé. Por decirlo de alguna manera, "Moonrise..." hace con el sentimentalismo teen lo mismo que "Lucía y el sexo" con los culos y las tetas; dar coartada intelectual a placeres que no deberían necesitarla.

Pero en fin, es una peli disfrutable, creativa y formalmente magnífica, y eso es mucho en los tiempos que corren.

Pero yo me quedo con "Cuenta conmigo",no sé si me explico.